Estrenamos temporada: La compasión ( septiembre 2022)



Mientras tejemos nuestras palabras y silencios, se va dibujando un paisaje complejo.

Nuestra comprensión se abre paso entre distintas ideas entremezcladas, sentimientos sinceros, confusiones y claridades.

¿Cómo entendemos la compasión?

Como una pena que el otro nos despierta...

Como empatía hacia el otro...

Como un contemplar tanto al otro como a uno mismo con amor y, por tanto, comprensión.

Somos compasivos... si conseguimos comprender, empatizar. 

Somos compasivos si nuestras emociones no nos arrastran. 

La compasión puede ser, precisamente, el "material" necesario para construir nuestra vida en sociedad ya que nos descubre la vulnerabilidad del otro y a la vez percibimos nuestra vulnerabilidad en el otro. Martha Nussbaum considera la compasión como una emoción, a partir de la cual reconocemos la importancia de aquello que no controlamos del todo pero que nos ayuda a alcanzar nuestro propio florecimiento. Compasión que apunta tanto a nuestra plenitud como a nuestra fragilidad.

La compasión no solo se despierta con las personas con las que nos relacionamos sino también con aquellas con las que no tenemos ninguna relación íntima.

En este caso, la compasión como nos dirá Spinoza  apunta a la benevolencia, al deseo de hacer el bien.

Spinoza, en nuestro diálogo, nos invita a pensar sobre la compasión de un modo un poco distinto pues considera que nos devuelve tristeza en lugar de alegría, impotencia en lugar de potencia. Sin embargo,  abandonamos esta forma de entender la compasión, no sin reconocer su verdad. para destacar otra: la compasión como amor al otro e incluso a uno mismo en momentos de sufrimiento. Amor que nos hace comprender, más allá de nuestras limitaciones. al otro y abrazarlo en su dificultad. Aceptando la realidad que hay y se manifiesta. 

¿Nos paraliza la acción? Sin duda, podríamos pensar en una especie de resignación, una pasividad lánguida. Pero, si hay compasión y hay aceptación, la actitud será activa movilizando a quien así lo entienda a acciones visibles.

¿Demasiada compasión? ¿puede darse? ¿Me vuelve impotente?

No parece que la compasión pueda medirse a no ser que la entendamos como una pena, en ese caso, la compasión si puede caer en excesos y volvernos impotentes pues la tristeza nos aleja de la vitalidad propia de la vida.

 Una idea compleja la de la compasión pero un sentir claro: el amor.

"Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y el lenguaje de los ángeles mismos, si no tuviere amor o caridad, vengo a ser como un metal que suena, o campana que retiñe.                                           Y aunque tuviera el don de profecía, y penetrase todos los misterios, y poseyese todas las ciencias; aunque tuviera toda la fe posible, de manera que trasladase de una a otra parte los montes, no teniendo amor, soy un nada.                                                                                                                          Aunque yo distribuyese todos mis bienes para sustento de los pobres, y aunque entregara mi cuerpo a las llamas, si el amor me falta, todo lo dicho no me sirve de nada." Corintios, 13.




 

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