Nuestro 4º diálogo: ¿de qué hablamos cuando hablamos del amor? (febrero de 2022)
El amor aparece en nuestros diálogos como sentimiento y deseo hacia el otro pero también hacia uno mismo. Mientras entretejemos lentamente este tema nos damos cuenta de que todos reconocemos el amor como una naturaleza propia del ser humano desde la cual se expresa, se vive y se da a los demás.
El amor nos lleva también hacia su opuesto el desamor y la soledad. Entonces el amor surge como salvavidas de una soledad malentendida, no deseada, un vacío en el que no se quiere caer.
Amor, belleza y bien se entrelazan en las palabras de los participantes.
En el tiempo que dedicamos a conversar, el amor va de lo concreto a lo abstracto y de lo abstracto a lo concreto. El amor en las relaciones de pareja con su gran complejidad y confusión, para la mayor parte. El amor en las relaciones familiares, compromiso y responsabilidad. El amor a la naturaleza...
Y el amor como anhelo propio que nos conduce a nuestra genuina identidad, a nuestro yo profundo y nos devuelve el reflejo del amor mismo. Somos ese mismo amor que se nos presenta como anhelo.
No empezamos hablando de lo mismo pues los puntos de vista y, sobre todo, los sentires acerca del amor parecían distintos, las experiencias de cada uno marcaban ciertas distancias; sin embargo, a medida que las palabras se unían fueron creando un precioso tapiz, iluminado por el amor.
El amor nos trae conocimiento y el conocimiento nos devuelve al amor.
Y como dice Stendhal "el amor es una flor que crece junto al abismo" nos permite mirar sin miedo al abismo, entregándonos a la vida misma.
Transcribo un poema de Carmen(cita) que se leyó esta tarde de invierno
No permitirse
Carmen, las moras están maduras
abracé las agraces largo tiempo,
ahora vuelvo de pasear
me encuentro a Zeus encaramado a un pámpol
relamiéndose tras una considerable ingesta
uvas ambrosías y ninfas. A mi no me pillará en la biblioteca. Arderá Troya antes.
Yo no quise un dios sino a un hombre de carne
- bueno, a varios-
Titubeé con un bello efebo que resultó Dioniso
qué listo acabó dándome cátedra en el arte de amar
furibunda deseando su mirada solo una vez más
antes de partir al ágora a repartir amarga dulzura
recibiendo el abucheo de hordas bestias.
- Jesús, para darte mi amor: qué necesito
Atravesé el desierto: no sé si acierto con el corazón
pues donde pongo mi vista
pierdo el ojo. Pero mientras tanto voy bailando
tirando el dado
y corro tras Él.

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